¿Dónde está el interruptor?

Thomas dispara en un momento del choque (Foto: www.atleticodemadrid,com)

La derrota del Atlético de Madrid en Turín confirmó lo que ya advertimos hace unos días en este blog tras el duelo en Granada: los rojiblancos han experimentado una notable mejoría en su juego que no se traduce en resultados. El equipo de Simeone sufre un alarmante ‘apagón’ en ataque cuando alcanza los tres cuartos de campo y por el momento ningún jugador localiza el interruptor que encienda la luz definitivamente.

El Atleti no mereció la derrota encajada en el Juventus Stadium. En el primer tiempo, realizó una magnífica labor de contención que evitó que el conjunto de Sarri pusiera en aprietos a Oblak. Trabajo que quedó en nada con el tanto de libre directo de Dybala en los minutos de prolongación. Cuestión distinta es que la falta previa existiera y que Hermoso –que no tuvo su noche- pecara de ingenuidad, y también que es probable que Oblak pudiera haber hecho más para evitar el gol.

El caso es que el Atlético se marchó al descanso con un resultado adverso, y en la reanudación, lo dio absolutamente todo para voltear la situación. Los colchoneros mostraron una actitud irreprochable, ejecutando una presión altísima que les permitió robar el balón en campo rival en numerosas ocasiones. Otro cantar es lo que se hizo con el esférico después. En este supuesto, nada provechoso.

‘Corte de corriente’ continuo en ataque

El cuadro de Simeone sufre un corte de corriente permanente en la zona ofensiva y debe solucionarlo. En concreto, los responsables de corregirlo son sus hombres de ataque, que tienen la tarea de encontrar el interruptor que falla, el que impide que se encienda la luz de la generación de ocasiones y su conversión en goles.

El problema de gol es evidente, pero en el Atleti existe un obstáculo previo: no se generan oportunidades. Los del Cholo se han convertido en un equipo romo, que se acerca al área pero una vez allí, se le nubla la vista y se le apagan las ideas. El juego de ataque no es fluido y las decisiones que se toman suelen ser precipitadas, dando lugar a un resultado nefasto.

Si en ataque estás negado y defiendes correctamente pero el rival aprovecha las poquísimas ocasiones que concedes, tus probabilidades de saldar el encuentro con éxito son prácticamente nulas. Eso fue lo que ocurrió en Turín, en Granada y en tantos otros enfrentamientos de esta campaña. Es el particular día de la marmota rojiblanco.

Por eso, el Atlético tiene que ‘despertar’ para localizar el interruptor adecuado, bien mediante una reacción inmediata de sus hombres más ofensivos –que se antoja difícil, porque la capacidad goleadora se tiene o no se tiene-, o bien acudiendo al mercado invernal. Gil Marín y Cerezo tendrán que hacer las cábalas o las operaciones que sean necesarias para que cuadre el límite salarial, porque con los problemas señalados y la baja de larga duración de Diego Costa, el Atlético necesita un goleador como el comer. De no ser así, club y afición tendrán que asumir que esta temporada es de transición. Con todas las consecuencias.

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