Las indecentes necrológicas del Calderón

ElVicente Calderón, durante un encuentro

Han transcurrido más de dos años y medio desde que el Atlético de Madrid disputó su último encuentro en el estadio Vicente Calderón, y a pesar de ello, los seguidores rojiblancos seguimos soportando continuas necrológicas sobre el histórico feudo colchonero a medida que avanza el plan de derribo del recinto.

Tengo la sensación de que si se tratase del estadio de otro equipo, su demolición no se habría ejecutado de manera tan espaciada en el tiempo, ni se hubiera retransmitido en directo, minuto a minuto, por los medios de comunicación deportivos, que han encontrado en el “cadáver” del Calderón un aliciente para saciar su espíritu morboso.

Hasta el pasado mes de febrero, el histórico feudo del Atleti se mantuvo en su integridad. Desde entonces, y de forma paulatina, ha ido perdiendo los fondos y la grada lateral, quedando únicamente en pie la tribuna principal, debido a la imposibilidad de demoler todo el recinto de una sola vez al discurrir la M-30 por debajo.

La demolición, retransmitida minuto a minuto

Pues bien, desde hace unos días, en que solo queda “viva” la tribuna principal, son innumerables las imágenes publicadas por medios de comunicación en las que se ve cómo los vehículos transitan en la M-30 por la zona donde se situaba el césped, frente a la referida tribuna, en una instantánea tétrica, por lo menos a mi parecer.

El colmo del absurdo llegó la semana pasada, cuando la Cadena Ser “invitó” a Adelardo Rodríguez, leyenda viva del Atlético, a que, delante de la grada que aún pervive, recordara sus vivencias en el estadio, como si hasta ahora no hubiera habido tiempo suficiente para ello. El mítico ex jugador ni siquiera fue capaz de mirar de frente a lo que queda del recinto y se mantuvo de espaldas todo el tiempo.

Si la actitud de la prensa deportiva resulta deplorable, lo peor es que hay aficionados rojiblancos que le siguen el juego a este comportamiento morboso a la par que macabro, publicando “memes” y chistes sin gracia ninguna en las redes sociales. De esta manera, y aunque no lo hagan conscientemente, fomentan que continúe esta tendencia tan escabrosa.

Comportamiento contradictorio de la prensa

Soy de la opinión que el Calderón se “apagó” el 21 de mayo de 2017 y que hacerse eco de las distintas fases de su derribo es como mostrarle a los familiares de un difunto el cadáver cuando no hay necesidad, pudiendo recordarlo en vida, en su apogeo, sin ningún tipo de problema.

Es una suerte de morbo, de comportamiento enfermizo y falto de ética, que dice mucho del estado en que se encuentra el periodismo, en concreto el deportivo, en nuestro país. Sobre todo porque se hace escarnio de la demolición de un estadio histórico pese a haber omitido en el pasado, deliberadamente, que la operación de traslado al actual Metropolitano era ruinosa para el Atlético y un éxito económico para quienes la gestionaron. Y todo por un mísero plato de lentejas.

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