Diego, a toda Costa

Diego Costa, durante un entrenamiento (Foto: www.atleticodemadrid.com)

Se ha convertido en todo un clásico rojiblanco que las semanas de parón por los compromisos de selecciones nacionales queden aderazadas por algún parte médico preocupante de un jugador del Atlético. Como no hay parón sin lesión en el Atleti, el pasado jueves desayunábamos con el anuncio en los medios oficiales del club de la nueva dolencia de Diego Costa.

El delantero hispano-brasileño sufre una hernia discal cervical y en la prensa deportiva se apunta a que, con independencia de que sea necesario su paso por el quirófano, el de Lagarto estará alejado de los terrenos de juego durante, al menos, tres meses.

Sin duda, es un importante revés para el conjunto de Simeone y sobre todo para el propio Diego Costa, de quien se presumía una temporada de ensueño a tenor de su rendimiento durante la fase de preparación veraniega y al que las cosas se le han ido torciendo cada vez más desde que el balón empezó a rodar en las competiciones oficiales.

Su sequía goleadora le ha pasado factura

Titular indiscutible al inicio de campaña, su brillo se ha ido apagando con el paso de las semanas, fundamentalmente por su sequía goleadora, que ha acabado sacando de quicio al propio futbolista y de los onces iniciales en las últimas jornadas.

Diego Costa no ha estado bien en estos primeros meses de competición. Es una realidad y sería una estupidez ocultarlo. Pero, a raíz de este nuevo contratiempo en forma de lesión, se ha generado en parte de la afición (sobre todo en ese estercolero llamado Twitter) un absurdo y deleznable debate sobre su rendimiento en esta segunda etapa en el Atlético, que algunos, alucinen, consideran que le convierte en el peor fichaje de la historia del club rojiblanco.

Evidentemente, quien asegura tal barbaridad, o bien se encuentra en estado de embriaguez severo o no conoce la historia del Atlético de Madrid, en la que hay casi medio centenar de contrataciones que sí podrían tildarse de esa manera. Sin ningún tipo de remordimiento, además.

Participación clave en los éxitos

No solo no es el caso de Diego Costa, sino que el hispano-brasileño es una leyenda rojiblanca, no solo por lo que aportó en su primera etapa, sino por lo que ha conseguido en la segunda. Parece que esos que le describen como el peor fichaje colchonero de la historia, no recuerdan que Costa fue clave en la consecución de la Europa League y la Supercopa de Europa conquistadas el pasado año 2018.

Soy de los que piensan que a Diego Costa hay que esperarle siempre. Tiene 31 años recién cumplidos, está en plena madurez como futbolista, ha dado mucho al Atlético y todavía puede aportar mucho más. Cuando ha estado bien física y mentalmente, su titularidad es indiscutible. Aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para machacar a un jugador tan trascendente en el conjunto de Simeone es de género miserable, aparte de injusto, y caldo de cultivo para las cloacas deportivas de la noche. Porque si somos agradecidos con el jugador, debemos ser de Diego a toda Costa.

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Un comentario sobre «Diego, a toda Costa»

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