Un derbi para seguir creyendo

Habrán leído que el choque entre Atlético y Real Madrid fue aburrido, muy táctico y estuvo por debajo de las expectativas de los futurólogos de turno. Que ambos equipos no fueron atrevidos y fue un enfrentamiento marcado por el miedo a perder. En lo que concierne al conjunto rojiblanco, que es sobre quien trata esta publicación, no estoy de acuerdo en absoluto.

Simeone sorprendió a los “herederos de Rappel” incluyendo a Vitolo en el once inicial, en detrimento del cuatrivote que suele utilizar en este tipo de duelos. Una decisión de marcado carácter ofensivo que, evidentemente, como no podía ser de otro modo, fue silenciada por el panfletismo.

El Atleti cuajó una gran primera parte. Dominó el juego, apenas sufrió atrás y lo único que echó en falta es la carencia que viene mostrando en este inicio de campaña: profundidad en ataque y finalizar las jugadas. En el segundo acto, las fuerzas se igualaron y el choque fue más equilibrado, pero en defensa, los colchoneros tampoco pasaron apuros especiales, más allá del disparo de Benzema que desbarató Oblak en una gran intervención.

Al final, empate justo que deja todo en la parte alta tal y como estaba. Que hubiera sido mejor una victoria, pues claro, pero a veces se nos olvida que el Atleti está en plena reconstrucción, que este verano se han marchado jugadores fundamentales en los últimos años y que los que han llegado necesitan un periodo de adaptación y tiempo para adquirir automatismos, sobre todo en defensa. Que Joao Félix tiene 19 años y está en fase de formación, pese a que se hayan pagado 127 kilos por él.

Sinceramente, creo que hay motivos para el optimismo y que el equipo irá mejorando con el transcurso de las jornadas. Sin estar a su mejor nivel, mantiene intactas sus opciones. Por eso, el punto de anoche es un argumento más para seguir creyendo en el Atleti del Cholo.

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