Estrellas en penumbra y un Atlético previsible

Todos los equipos necesitan la intervención de sus futbolistas más determinantes. Pero diría que el Atlético de Madrid tiene una dependencia aún mayor de sus estrellas por su manera de jugar. Estrellas que, superado el primer tercio de temporada, siguen sin lucir, sin brillar y sobre las que, a día de hoy, no hay atisbo de recuperación.

Es una circunstancia, preocupante, que se viene repitiendo esta campaña. El conjunto rojiblanco ha ido sacando adelante sus encuentros gracias a actuaciones destacadas de jugadores que nada tienen que ver con los Koke, Lemar, Griezmann o Diego Costa. Son los cuatro faros principales de los de Simeone, que tienen las luces fundidas, salvo algún destello ocasional.

Este domingo, en Montilivi, ante el Girona, contemplamos una nueva demostración de que las estrellas del Atleti están muy lejos de su mejor nivel. Imprecisos, como todo el equipo, los supuestos cuatro fantásticos del Atlético navegaron en el juego previsible de los del Cholo en la parcela ofensiva, en el que nadie encara ni intenta algo distinto. Solo cambió el guión cuando en la segunda parte, saltaron al terreno de juego Correa y Gelson, quienes pusieron en jaque a la defensa gerundense con su desparpajo y su velocidad.

Hasta entonces, Koke continuaba en su línea plana de toda la temporada, confiando en que regrese el timón del Atlético en la construcción de las acciones ofensivas; Lemar estaba desaparecido –ha ido de más a menos en el arranque de temporada-, y Griezmann y Diego Costa, desesperados porque no les llegaba un balón en condiciones.

Dicen los catedráticos del panfletismo deportivo que el Atleti cuajó en Girona un buen encuentro, que tuvo más posesión y que mereció mejor suerte. Entiendo que el resultado cosechado justifica la referida tesis. En mi modesta opinión, el Atlético continúa lejos de exhibir la fiabilidad de temporadas precedentes. Es cierto que encaja muy pocos goles, pero tengo la sensación de que es más vulnerable en defensa, y necesita pedir cita en La Zarzuela para materializar sus ocasiones.

Los rojiblancos cometen muy pocos errores en defensa, pero los pagan muy caros. En Montilivi, hubo dos errores en pases defensivos –uno de Diego Costa y otro de Rodrigo-, y uno de ellos fue el origen de la acción que provocó el penalti que supuso el 1-0.

En ataque, al Atlético le cuesta un mundo perforar la meta contraria. Por lo general, no crea demasiadas ocasiones, pero tampoco las rentabiliza como en otras campañas. En Girona, Griezmann tuvo una ocasión clara al inicio del encuentro, Saúl estrelló un disparo al larguero en la mejor acción ofensiva del partido y Gelson cruzó en exceso su tiro ya en las postrimerías del choque. Aparte del gol –que nació en un pase espléndido de Correa de más de 40 metros-, hubo poco más. Antes era suficiente para ganar; ahora no.

La realidad es que tras 14 jornadas de Liga, el Atleti empata más que gana (7 choques en tablas por 6 victorias). Solo ha sufrido una derrota, pero la sensación es que el cuadro de Simeone está al 50% de sus posibilidades. Aún así, el Atlético está vivo en la pelea por todas las competiciones y esa es la mejor conclusión que podemos extraer a estas alturas de temporada.

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