Cuestión de confianza

Los jugadores del Atlético celebran un gol (Foto: www.atleticodemadrid.com)

Llegaba tocado el Atlético de Madrid a la cita del pasado domingo en el Metropolitano ante el Espanyol tras el ‘batacazo’ que se dio en Leverkusen cuatro días antes, en uno de los peores partidos que recuerdo del equipo de Simeone en los últimos años.

Los errores defensivos groseros, tan poco habituales en la era del Cholo, la falta de gol y de creatividad en el centro del campo, y en general, la sensación de que este equipo, después de acometer una profunda renovación y rejuvenecimiento de la plantilla el pasado verano, aún está a medio hacer, han hecho mella en la confianza de un conjunto rojiblanco que, curiosamente, ha atravesado por una crisis deportiva sui generis, materializada con empates y sin que se hayan visto afectadas su aspiraciones en Liga y Champions.

La derrota en Alemania y, sobre todo, la pésima imagen ofrecida, pues el Atlético no compitió frente al Leverkusen, convertían el duelo del domingo en un nuevo plebiscito hacia Simeone y los pesos pesados de la plantilla por parte de ese sector de la afición que no tolera las decepciones.

Seguidores que, seguramente, se ha enganchado al Atleti en la etapa más exitosa de su historia y que no conocen –ni quieren conocer- quiénes son Bianchi, Ferrando, Aguirre o Manzano, ni saben –ni quieren saber- cómo fue ver desde la grada al equipo rojiblanco desde su regreso a Primera División y hasta la llegada de Simeone, entre 2002 y 2011.

Lo digo porque los que ‘sufrimos’ esa etapa en vivo y en directo, estamos curados de espanto frente a derrotas e insatisfacciones. Personalmente, creo que la etapa actual es para disfrutarla a tope. Los resultados serán mejores o peores, el juego te podrá gustar más o menos, pero este Atleti, incluso el de esta temporada, pelea por todos los títulos hasta el final.

Volviendo al choque ante el Espanyol, el ‘referéndum’ duró aproximadamente hasta el descanso. Hasta entonces, ligeros silbidos de los indeseables de siempre contra los cánticos a favor del Cholo y diez minutos de cierta protesta tras el 0-1, centralizada esta vez en Thomas tras cometer algunos errores en la entrega.

Esos aficionados, que no tienen ni vista ni memoria, obviaron que el gol que adelantaba al Espanyol era, además de un accidente, injusto para los méritos de los colchoneros, que habían dispuesto de un par de ocasiones claras para marcar, entre ellas un mano a mano de Morata. Y cuando se perdona en fútbol, y más cuando se trata del Atleti, ya sabemos lo que ocurre…

Correa puso las ‘tablas’, VAR mediante, al filo del descanso y en la reanudación, los de Simeone intensificaron su dominio. Morata, que está de dulce, puso el 2-1 en el marcador. El conjunto barcelonés apretó los dientes en busca del empate y hasta cierto punto llegó a meter atrás al Atlético, pero esta vez, fueron pocos los minutos de zozobra, pues Koke, que cuajó un encuentro fantástico, convirtió el definitivo 3-1, que mantiene al Atleti tercero, a un punto de Real Madrid y Barcelona.

La pregunta es qué cambió del primer al segundo tiempo en los rojiblancos para poder remontar un marcador adverso. La respuesta es una palabra: confianza. Haciendo las cosas más o menos del mismo modo, el Atleti del primer tiempo transmitía debilidad y el del segundo, y sobre tras el 2-1, seguridad. Está claro que los goles y las victorias son los únicos parámetros que en el fútbol te otorgan confianza.

Artículos relacionados

Deja un comentario