Victoria como analgésico

El partido de Champions de anoche del Atlético de Madrid ante el Bayer Leverkusen albergó tantas cosas negativas, tanto en el césped como en la grada, que lo único importante y salvable de la noche fue el triunfo que se consiguió, que otorga a los del Cholo Simeone medio billete a los octavos de Champions.

Lo que ocurrió en el césped, sin ser lo peor –sobre lo que trataremos a continuación-, no fue positivo. El Atleti dio muestras de una tremenda ansiedad en el juego, producto de que los últimos resultados han lastrado la confianza de los rojiblancos. Imprecisiones, falta de profundidad en los metros finales e incapacidad para finalizar las jugadas fueron la tónica dominante durante 75 minutos, frente a un rival que nunca puso en aprietos a Oblak.

Los cambios realizados por Simeone –un Lemar muy dinámico y un Morata decisivo- cambiaron el aspecto triste del equipo en el tramo final del encuentro, y un certero centro de Lodi fue aprovechado por Morata, de cabeza, para asegurar la suma de los tres puntos.

Pero lo peor, con diferencia, estuvo en la grada, con el referéndum –ahora tan de moda- de parte de la afición hacia Simeone y Koke. Ya desde el principio, y no por temprana hora del choque, se notaba un ambiente enrarecido en el Metropolitano. Los silbidos a los cánticos en honor al Cholo que se produjeron el pasado sábado ante el Valencia, se repitieron frente al Leverkusen, pero para mayor bochorno de quien suscribe estas líneas, desde que el nombre del técnico argentino fue anunciado por megafonía en los prolegómenos del duelo.

También ocurrió cuando Koke fue sustituido. Parte de la grada –la mayoría- coreó el nombre del capitán colchonero en repetidas ocasiones, mientras que otro sector, minoritario, respondía con silbidos.

Parto de la base de que el debate deportivo es necesario. El equipo no está bien y es indudable que se pueden cuestionar las decisiones deportivas del Cholo. Por supuesto que se puede. Al igual que se puede decir que Koke (o Saúl o Diego Costa) no atraviesa por su mejor momento. Pero lo que resulta bochornoso y sonrojante es que tu propia afición reproche los cánticos a un entrenador y un futbolista que te gustarán más o menos, pero que lo dan todo por el Atleti, y que han contribuido de manera decisiva –y lo siguen haciendo- a que estemos viviendo la mejor etapa de la historia del club. Porque cuando se pita un cántico, no se está cuestionando una decisión deportiva; se está atacando a dos figuras esenciales en la historia reciente del Atlético.

En la vida hay que tener memoria y en el fútbol, también. Y parte de la afición no solo está dando muestras de demencia, sino también de ausencia de paciencia con un equipo que, con todos los defectos reseñados, está a tres puntos del líder en Liga y con el pase encarrilado a octavos de final de la Champions.

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