Este Atleti está muy verde

Habréis escuchado hasta la saciedad que el Atlético de Madrid esta temporada está a la altura de Real Madrid o Barcelona y que tiene las mismas exigencias que los dos transatlánticos de la competición. Es mentira.

Más allá de la evidente diferencia de presupuesto, el conjunto de Simeone no es un equipo hecho. El pasado verano se marcharon futbolistas que han sido capitales en los últimos años y han llegado ocho nuevos jugadores.

Joao Félix, por mucho que se hayan pagado 127 kilos por él y sea un gran proyecto de futbolista, no es Griezmann ni tiene su jerarquía; Felipe no es Godín y Giménez está a años luz de ser su compañero de selección; ni Lodi es Filipe Luis, por lo menos de momento.

Si a eso sumamos que los futbolistas que deberían llevar el peso del equipo (Koke, Saúl, Diego Costa y Morata) atraviesan por un momento gris, uno empieza a explicarse por qué el Atleti acumula tres empates consecutivos en Liga y las razones por las que ante el Valencia se le escapó un triunfo que parecía seguro hasta el minuto 75.

La realidad es que el Atleti está a medio camino de todo: de ser tan fiable atrás como en campañas anteriores y tan determinante arriba a pocas ocasiones que genere.

Ante el cuadro ché, comenzó dubitativo y fue entrando en calor con el paso de los minutos. Los del Cholo generaron suficientes ocasiones como para adelantarse en el marcador, pero estuvieron erráticos en la definición (la buena noticia es que por fin se consiguió finalizar las jugadas). Un tanto de Diego Costa de penalti hizo justicia antes del descanso.

En el segundo acto, la nube negra volvió a posarse sobre los colchoneros, que a punto estuvieron de pagarlo con la derrota. A falta de 15 minutos, Joao Félix se lesionó y el Atleti, que ya había hecho los tres cambios, se quedó con 10 efectivos.

A renglón seguido, llegó el gol de Parejo que supuso el empate, en el que creó que Oblak pudo hacer más, pero el esloveno se resarció de inmediato con un paradón que evitó el 1-2.

Al final, empate que deja a los rojiblancos más lejos de la cabeza y con mucho que corregir. El calendario no da tregua y el martes vuelve la Champions con la visita del Leverkusen.

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