Semana fantástica en el Atlético

Cualquiera que lea el titular de este post pensará que vamos a hablar de la reciente gloria deportiva del Atlético de Madrid en Europa. Craso error. Y es que una vez superado el ‘brillo’ de una nueva conquista continental y a expensas de conocer si el equipo de Simeone disputará Champions o Europa League el próximo curso, el club, o mejor dicho la agencia de compra-venta de jugadores de Cerezo y Gil Marín, abrirá este lunes su particular ‘semana fantástica’.

Sí, como la de El Corte Inglés. Pero en lugar de tratarse de artículos informáticos, de electrónica o electrodomésticos, aquí se ofrecen jugadores profesionales a precio de saldo. Toda la plantilla al escaparate, a la espera de que llegue el mejor postor para colocar a esos jugadores campeones en el mercado.

Los gestores del Atlético han realizado a la perfección su labor propagandística en este sentido, dejando en los ‘buzones’ pertinentes el catálogo de ofertas de esta particular ‘semana fantástica’. Y qué mejor y más oportuno momento de llevar a cabo esta campaña promocional que en las vísperas de la final de Bucarest e instantes después de levantar la copa de campeones de la Europa League al cielo de la capital rumana. Hace tiempo, mucho tiempo, que este tipo de actos no provoca sonrojo ni vergüenza en los dirigentes rojiblancos. De hecho, lo consideran algo normal.

Cerezo y Gil Marín no han cesado de situar en el mercado a lo largo de estos últimos días a las figuras del actual Atlético de Madrid. Aseguran que la continuidad de Diego es imposible (como también fue imposible abonar los nueve millones de euros que pidió el Wolfsburgo el verano pasado por su traspaso), y ya ponen la venda antes de que se produzca la herida respeto a Falcao.

“Si no entramos en Champions, no podemos prometer su continuidad”, indica Gil Marín, sin rubor alguno pese a tratarse de su enésima aseveración falsa (disculpen el contrasentido). Y tampoco se atreven los gestores (pésimos) del Atlético a descartar las salidas de Adrián (con una cláusula de chiste) y del turco Arda Turan (un artista no puede mantenerse en un equipo en el que imperan los ‘patanes’).

La realidad es clara. Cerezo y Gil Marín desean el mal al Atlético, en referencia al club deportivo, al que aman miles, diría que millones de aficionados en todo el mundo. Los propietarios ilegítimos de la entidad desean con todas sus fuerzas que el Atleti no entre en Champions para poder mantener a flote su negocio con Mendes, Quilón y compañía; para justificar un nuevo desmantelamiento de la plantilla. Desmantelamiento que me atrevería a decir que se produciría del mismo modo aunque algún año el Atlético cometiera el grave error de ganar el título de Liga o la mismísima Champions League.

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