Un negocio subterráneo

Leo detenidamente la información publicada este sábado en el Diario As y no salgo de mi asombro. La noticia en cuestión trata sobre el traslado del Atlético a La Peineta, que según fuentes del club, se realizará una temporada más tarde de lo previsto, en la 2011-2012. La cuantía de la operación es contundente: la entidad rojiblanca cambiará de estadio, de zona de influencia y arrancará de cuajo sus raíces en el Sur de Madrid durante más de 40 años sin obtener ni un solo euro de beneficio. Es más, será todo lo contrario, un negocio absolutamente ruinoso.

Las cifras son escalofriantes. El club deberá costear los gastos de construcción del nuevo estadio, valorado en unos 200 millones de euros; el derribo del Calderón (10 millones), la urbanización de los terrenos de Mahou, al 50% con la compañía cervecera (25 millones) y la instalación de una pista de atletismo en La Peineta en caso de que Madrid se convierta en ciudad olímpica (otros 20 millones de euros).

Ni el timo de la estampita. Esto es mucho peor. Resulta que la parte más interesada en esta operación (el Ayuntamiento) no va a poner ni un solo euro. Mientras, el Atlético `contribuirá´ a los intereses de Gallardón de una forma totalmente surrealista, regalándole el terreno donde se asienta el Vicente Calderón y costeando la edificación de un estadio olímpico que ni le va ni le viene. Y para colmo de despropósitos, también será el encargado de cumplir el requisito del COI de que la instalación cuente con un uso previo continuado ante de albergar los Juegos.

Evidentemente, hasta un tonto se daría cuenta de un engaño como éste, que, en el caso de Miguel Ángel Gil y Enrique Cerezo, no es tal. Todo apunta a que los beneficios se encuentran en el subsuelo, bien escondidos para ser repartidos entre las partes una vez que la nueva Peineta o como se llame sea una realidad. La lástima es que los aficionados colchoneros nunca conoceremos la verdad de una operación que fue anunciada a bombo y platillo como la salvación del club y que, a tenor de lo comentado anteriormente, puede resultar su sentencia definitiva.

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4 comentarios sobre «Un negocio subterráneo»

  1. La cuestión no es conocer la verdad sino hacer algo. La verdad es que desde hace años que el Calderón no pertence al Atlético de Madrid sino a la Sociedad Inmobiliaria Atlético de Madrid, a la que pagamos religiosamente más de un millón de euros por jugar en el Calderón y eso no es noticia en la prensa. Hay que presionar, hay que hacer ver a la prensa que la afición no seguirá a su equipo al destierro. Saludos.

  2. Anonymous

    COMO ROJIBLANCO DE CORAZÓN Y BOLSILLO, LO UNICO QUE ME SALE DECIR ES, QUE VERGUENZA, QUE NOS SENTIMOS LA GRAN FAMILIA ROJIBLANCA INDIGNADOS POR TANTO SECRETISMO A VOCES, ENGAÑADOS POR VERDADEROS MAFIOSOS INMOBILIARIOS Y LO QUE TENEMOS QUE DEMOSTRAR Y NO DIGO A LA PRENSA, SI NO AL CLUB DE NUESTROS AMORES, ES QUE SU GENTE NO VA A SEGUIR A SU EQUIPO.LO ÚLTIMO QUE VA A A SER, COMO EN ITALIA?, A COMPARTIR CAMPO CON ALGÚN CLUB DE LA CAPITAL?. SON UNOS INDIGNOS DE LA AFICIÓN QUE TIENEN. ( UN ATLETICO MUY DEFRAUDADO)

  3. Anonymous

    Vamos a pasar a la Historia como la afición más tonta que jamás haya existido. Como la más borrega. Y bien que nos lo hemos ganado a pulso. Y cuando estemos en la Puñeta, de alquiler y con pista de atletismo, y con la deuda, no faltarán los que sigan sin mover un dedo por echar al cancer del Atleti: la familia Gil. Y encima serán mayoría. En fin, siento vergüenza por pertenecer a una afición tan tonta.

  4. […] de la demolición de un estadio histórico pese a haber omitido en el pasado, deliberadamente, que la operación de traslado al actual Metropolitano era ruinosa para el Atlético y un éxito económi…. Y todo por un mísero plato de […]

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